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Cartuja de Miraflores

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La Cartuja de Miraflores es otro de los más importantes monumentos de Burgos. Su primera construcción data de del año 1401 cuando el rey de Burgos Enrique III ordena levantarla como palacio para el descanso y la caza. En 1441 su hijo Juan II entregó este alcázar a los monjes cartujos para que fuera fundado en él un monasterio de la misma orden, con la intención de convertirlo en Panteón Real. El nuevo templo sufrió un incendio que lo destruyó en 1452, encargándose su reconstrucción a Juan y Simón de Colonia que iniciaron las obras en 1454 y las finalizaron en 1484.


El monasterio consta de dos claustros con dependencias de clausura y una iglesia, posee además altos muros con contrafuertes y ventanas ojivales propias del gótico. La iglesia, erigida en estilo isabelino e inaugurada en 1499, es pura geometría en el exterior, está coronada de agujas y pináculos sobre los contrafuertes.

El acceso a ella se hace a través de un pórtico que alberga una portada gótica cuyo tímpano representa a la Virgen de Miraflores. El interior está compuesto por una sola nave dividida en tres partes, con una magnífica bóveda de crucería. La cabecera, de fondo poligonal, es ligeramente más ancha que el resto del templo y subraya su belleza con el cairelado de los nervios de sus bóvedas. Las vidrieras originales fueron traídas de Flandes en 1484, aunque se renovaron en 1657.

Su sillería, de 1558, es un notable ejemplo del arte renacentista con bellos relieves de gusto protorromanista en los paneles dorsales, donde se hallan representados santos y figuras simbólicas. Interrumpe parcialmente el espacio un pequeño muro con retablitos barrocos, sobre los cuales se encuentra una extraordinaria pintura de La Anunciación, realizada por Pedro Berruguete hacia 1500. A continuación está el coro de padres cartujos, cuya sillería de ricas líneas geométricas góticas se llevó a cabo entre los años 1486 y 1489.

En la cabecera de la iglesia se concentran obras de extraordinario valor artístico, tales como: El Retablo Mayor, obra de Gil de Siloé, fechada entre los años 1496 y 1499, con la colaboración de Diego de la Cruz, a quien corresponderá especialmente la policromía. Delante del retablo se encuentra el gran sepulcro de don Juan ll y doña Isabel de Portugal, realizado también por Gil de Siloé entre los años 1489 y 1493. Tiene forma de túmulo con paredes verticales y planta de estrella de ocho puntas, está ejecutado en alabastro con elementos arquitectónicos y numerosa estatuaria.

La Cartuja guarda en su interior otras muchas joyas artísticas como un tríptico de la Crucifixión -obra flamenca de fines del siglo XV-; un bello cáliz de plata sobredorada, regalo de Juan II, con esmaltes de las armas de los reyes, e instrumentos de la pasión tenidos por ángeles en labor de repujado; una bella tabla del Ecce Homo de Juan de Flandes; y otra de Santa Lucía, entre otros.

Acceda a su página web oficial: www.cartuja.org.