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Para conocer Logroño, lo mejor es recorrer su casco antiguo, con la herencia de su historia, empezando por la Calle Portales y la Concatedral de la Redonda. Ésta fue construida en varios siglos, sus conocidas torres gemelas son del XVIII. Lo más destacado es la sillería del coro, el retablo mayor del siglo XVII y el cuadro de la Crucifixión atribuido a Miguel Ángel

El camino de Santiago, que entra en Logroño por el puente de piedra acompaña al peregrino y al visitante por las calles más antiguas de la ciudad, con sus bodegas excavadas en roca, testigos de la tradición vinícola de la capital riojana. Son obligadas las paradas en San Bartolomé y su maravillosa portada, la vista de Sta. María de Palacio y el conjunto jacobeo de Santiago con un enorme juego de la oca a sus pies, hasta llegar a la plaza del Parlamento, antiguo hospital de peregrinos y la puerta del Revellín, parte de la muralla de la ciudad.

Aunque Logroño también ofrece al visitante edificios modernos como el Ayuntamiento de Rafael Moneo o Riojaforum, el palacio de congresos y auditorio de La Rioja. Las bodegas de la ciudad abren sus puertas al visitante para mostrar su tradición centenaria, sus modernos edificios o sus excelentes colecciones de arte.

Un paseo por Logroño permite también al visitante conocer su tradición artesana y comercial, adquirir una bota de vino, una botella del mejor Rioja, unos bombones hechos con vino o unos productos de vinoterapia… pero la cita imprescindible para cada visitante a la capital riojana es un recorrido por la Calle Laurel o la calle San Juan, con una selección de pinchos o especialidades típicas de cada bar.

Los dos fielatos situados a la entrada del puente de Piedra son ahora puntos de atención al peregrino. Por la Rúa Vieja, la calle más antigua del callejero logroñés, llega hasta un caserón barroco que hace el número 32, es el albergue de peregrinos. Estamos al lado de la iglesia de Santa María de Palacio. Su esbelta torre piramidal de planta octogonal es conocida popularmente como “la Aguja”. En su interior no hay que perderse la imagen de Santa María de Palacio, excepcional escultura románica en piedra policromada.

La Rua Vieja lleva hasta la iglesia de Santiago, llena de contenidos jacobeos: la Fuente de los Peregrinos; un gigantesco mosaico, posiblemente el juego de la oca más grande del mundo, representando un juego al que muchos otorgan simbolismos jacobeos; y la enorme imagen barroca de Santiago que preside la fachada del templo, en la que aparece representado como un impetuoso “Santiago Matamoros”. Por Barriocepo llegaremos a los límites de la ciudad antigua, a la Puerta del Camino o Arco del Revellín. Por esta puerta orientada hacia Finisterre abandonaban Logroño los peregrinos.