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Doña Urraca donó la villa de Atapuerca a la Orden militar del Hospital de San Juan de Jerusalén, cuyos miembros atendían con esmero a los peregrinos enfermos. Alfonso VII confirmaría esta donación en el año 1138.

Para atravesar la zona pantanosa entre Agés y Atapuerca el santo ingeniero de Ortega construyó una calzada de la que aún se conservan restos. En los alrededores de este enclave de 202 habitantes se mantiene en pie un hito conmemorativo de la batallaque en estos campos libraron navarros y castellanos.

QUÉ VER:

- Iglesia parroquial de San Martín (ss. XV-XVI). Mezcla de estilos gótico y renacentista el templo se encuentra presidiendo la villa desde una pequeña colina.

- Túmulos dolménicos. Flanquean el camino de San Juan o Carresanjuán que en esta localidad se identifica con el trazado que de forma directa llega desde San Juan de Ortega sin necesidad de tener que pasar por Agés.

- Menhir. Se sitúa en medio del campo en el trazado entre Agés y Atapuerca, en el pago conocido  como el “Fin del Rey” y próximo a otro denominado “La Matanza”. La tradición señala que esta piedra, conocida como Piedrahita, se erige justo en el lugar donde el rey García III de Navarra muere a manos de las tropas de su hermano Fernando I de Castilla en la batalla de Atapuerca en el año 1054.

- Yacimientos de la Sierra de Atapuerca. Situados a los pies de la Sierra de Atapuerca, en un pequeño anticlinal formado por calizas karsticas donde se abren numerosas cuevas, encontramos este yacimiento de fósiles humanos que pasa por ser el de mayor de cuantos existen del Pleistoceno Medio y que ha sido reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.