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Historia del Camino de Santiago en Navarra

Navarra es un enclave fundamental en la historia del Camino de Santiago -uno de los fenómenos religioso-cultural más relevantes de la Edad Media-, aquí se funden en una varias rutas, e inicia su recorrido, por Roncesvalles, el Camino Francés. Fueron importantes además de la mencionada, la rutas de Somport, la de la Barranca, la de Baztán, la de Monleón a Roncal y Lumbier, la de la Ribera, la del Val de Aibar y la de Valdorba. Y se unían en territorio navarro el Camino francés y el Camino aragonés (con el cuarto camino francés, que atravesaba por Somport). El rey navarro Sancho III el Mayor fue quien fijó el trazado definitivo del Camino y quien introdujo la influencia cluniacense y el nuevo arte románico, que se extendió luego por toda la ruta jacobea, y cuyo esplendor se prolongó hasta el siglo XVI.

Lo mismo que Navarra fue importante para el Camino, éste lo fue para con ella. A lo largo del reino navarro se encuentran vestigios de este hito histórico, sobre todo, en los magníficos monumentos que dejó: la Colegiata de Roncesvalles; la iglesia de Eunate; la Catedral de Pamplona; la Iglesia de Torres del Río; el Monasterio de Leire; el Castillo de Javier ...

Los peregrinos también dejaron huella a lo largo del Camino, sobre todo en Roncesvalles, donde se construyó la famosa Colegiata-Hospital, de estilo francés -para poder curar a los caminantes sus heridas- y la capilla - enterramiento para peregrinos del Santi Spiritus, S. XII, entre otros edificios. También, fueron capitales para el nacimiento de Puente la Reina. Una vez unificados los dos ramales del Camino que pasaban por Navarra el número de caminantes aumentó haciéndose necesaria la creación de esta población.

A partir del siglo XVI la Ruta Jacobea comenzó ha caer en el olvido, y ya en el siglo XX apenas había peregrinos. Pero nuevamente Navarra entra en la historia del Camino de Santiago. Hacia 1960 la Ruta comienza a renacer gracias a las primeras asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, primero en París, y luego, en 1962, en Estella, y después por toda Europa. Su labor se vio reconocida con la declaración del Camino en 1987, por el Consejo de Europa, como "Itinerario Cultural Europeo". Desde entonces la Ruta Jacobea ha vuelto a la vida.