Etapa 2: de Jaca a Sangüesa
El peregrino, tras descansar en Jaca,
inicia su segunda jornada en el Camino cruzando en primer
lugar Santa Cilia de Jaca, una localidad medieval que en el
siglo XI tuvo monasterio. En sus alrededores se puede descubrir,
además: la ermita románica de San Juan Caprasio
(S. XI), la iglesia de Santa María (S. XI-XII), con
una torre considerada la más hermosa del románico
aragonés y el Monasterio románico de San Juan
de la Peña. Tras Santa Cecilia de Jaca aparece en la
Ruta Berdún, al que siguen las poblaciones de Sigues,
Escó y Tiermas. Una vez abandona este último
pueblo el Camino penetra en Navarra a través de Yesa,
donde a poca distancia se encuentra el monasterio benedictino
de Leire y en sentido contrario el Castillo de Javier.
El Monasterio de Leire fue en sus tiempos
de mayor esplendor sede episcopal, corte real y mausoleo
de los reyes navarros. Destaca en él su iglesia de
nave gótica y cabecera románica, su portada
del siglo XII y la cripta de estilo prerrománico
y adornada con capiteles sobre pequeños fustes. El
otro gran monumento que se encuentra en la zona de Yesa
es el Castillo de Javier, también lugar de peregrinaje
el día de las "javieradas".
En Yesa el Camino se bifurca en dos, la
primera ruta continúa hasta Liédana, donde
se conservan los restos de una villa romana, y la segunda
lleva al romero hasta Sangüesa, ciudad fundada como
pueblo-calle. En esta última villa, fin de la segunda
etapa del Camino, el peregrino puede disfrutar de la Iglesia
románica de Santa María, en la que destaca
su fachada y triple ábside y una bella torre octogonal
gótica. También se puede recorrer la iglesia
románico-gótica de Santiago, la del Salvador,
de estilo gótico, y los conventos de San francisco
de Asís y el de Nuestra Señora del Carmen.
Así mismo, sobresalen en Sangüesa sus edificios
civiles, como el palacio del Príncipe de Viana, la
Casa Consistorial -de estilo renacentista-, y los palacios
de los condes de Guendulaín y de los duques de Granada
de Ega.
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