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El viajero sale de la ciudad por la puerta del Camino, y
continúa el trayecto hasta Navarrete, donde antes
de llegar descubrirá los restos del Hospital de san
Juan de Acre, mandado construir en la Edad Media por doña
María Ramírez. Cruza después la villa
por la medieval Calle Mayor -sigue el mismo trazado que
impuso la peregrinación- en la que se alza la Iglesia
de la Asunción, del siglo XVI, y la abandona pasando
al lado del cementerio que conserva la portada del Hospital
antes mencionado y capiteles jacobeos.
La ruta transcurre después hacia la conocida Nájera,
cuna de reyes y corte del reino Pamplona-Nájera en
tiempo del rey Don García. Esta real villa fue etapa
del Camino a partir del año 1030, en que Sancho el
Grande decide desviar el itinerario de los peregrinos. Su
hijo García IV mandó después edificar
el Monasterio de Santa María la Real y un albergue
fijando así, definitivamente, su carácter
de ciudad de peregrinación. El Monasterio, un magnífico
templo gótico edificado sobre otro anterior a principios
del siglo XV, acoge el claustro y el sepulcro de Doña
Blanca, el de Diego López de Haro, el panteón
de los Reyes y el Coro, obras maestras de su época.
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