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Etapa 31: de Rúa a Santiago de Compostela
Ha llegado el día, el peregrino inicia la última etapa del Camino de Santiago por el cual ha recorrido una buena parte del territorio español y ha podido disfrutar de las innumerables maravillas que guarda, fruto de siglos de historia donde ha jugado un papel fundamental la Ruta Jacobea. Comienza el recorrido por Burgo, al que sigue Arca, San Antón, Amenal y San Paio. Posteriormente entra en Lavacolla, población donde los antiguos peregrinos se lavaban y adecentaban para entrar en la ciudad de Compostela. Tras abandonar este municipio la Ruta cruza Villamalor, San Marcos -antigua aldea donde se levanta una capilla en honor a San Marcos-, Monte do Gozo, San Lázaro, y por fin, SANTIAGO DE COMPOSTELA.


Ciudad nacida para albergar como se merecía a Santiago Apóstol, mantiene su aspecto medieval, excepto la muralla, ésta desapareció desgraciadamente a finales del siglo pasado. El emocionado peregrino recorrerá sus antiguas rúas; Rúa do Franco, la Rúa do Vilar, la Rúa Nova y la Rúa de San Pedro. Admirará sus bellas plazas; la más famosa, la del Obradoiro, al pie de la Catedral, la Plaza de la Quintana, la de la Inmaculada, la de San Martín, la de la Ánimas...

Pronto llegará el caminante ante la Catedral, el destino largo tiempo anhelado. Esta obra maestra de la arquitectura es el monumento más importante del románico. A través de la fachada del Obradoiro se accede al Pórtico de la Gloria, y ya dentro solo queda dejarse llevar por las emociones que produce ver las valiosísimas y hermosas obras de arte aquí guardadas.

La tradición invita a los romeros a seguir varios rituales, el más importante y significativo es el abrazo al Santo. Posteriormente hay que respetar el rito pagano de los coscorrones, que consiste en intentar coger una rama en el parteluz, bajo la figura del apóstol sedente y después pedir tres deseos, tras la misma columna hay una figura al que se le dan tres coscorrones con la cabeza "para que transmita su sabiduría y talento".

Una vez fuera de la catedral, en la Plaza del Obradoiro, el caminante podrá sorprenderse con los magníficos edificios que la rodean, y que hablan de los mil años de historia y arquitectura de la ciudad: el Colegio de San Jerónimo, fundado en 1501; el neoclásico Pazo Raxoi, construido en 1766 y el Antiguo Hospital Real, hospital para peregrinos patrocinado por los Reyes Católicos y edificado a principios del siglo XVI. Estas son algunas de las maravillas que puede disfrutar el peregrino en esta histórica ciudad.