|
El primer pueblo coruñés que atraviesa el
Camino es Coto, le sigue después Leboreiro, donde
se conserva una antigua calzada romana que también
fue cruzada por los peregrinos medievales. El caminante
puede detenerse aquí y disfrutar de su iglesia románica
del siglo XII y de la Casona blasonada de la familia Ulloa
que acogió en su época al hospital. Poco después,
aparece en el trayecto Disicabo, al que sigue Furelos, con
su iglesia parroquial del siglo XIX y un puente medieval
del siglo XIV que conduce al siguiente pueblo de la Ruta,
Melide.
Esta última villa es un enclave fundamental en la
Ruta Jacobea, aquí se funde el Camino Francés
con el que viene de Oviedo. A la entrada del pueblo el peregrino
descubre un cruceiro del siglo XIV, uno de los más
antiguos de Galicia. El actual templo parroquial fue iglesia
del Monasterio de Sancti Spíritus y posee sepulcros
señoriales en su interior. Destaca también
la ermita de San Roque, con su crucero del siglo XIV, y
la iglesia románica de Santa María.
Continúa la Ruta su recorrido
por tierras coruñesas hacia Carballal, Ponte das
Peñas, Raído, Bonete y Castañeda, donde
estaban los hornos de cal para la construcción de
la catedral de Santiago, a cuya obra contribuyeron los peregrinos
cargando en su morral una piedra desde los montes de Triacastela,
aumentando así su penitencia. Llega después
el Camino atravesando un puente medieval a Ribadiso, y tras
esta población llega el romero al final de la etapa
de esta jornada, Arzúa.
En ésta villa el caminante
además de un hermoso paraje, puede disfrutar visitando
la Capilla gótica de la Magdalena, único resto
del antiguo convento de los agustinos.
|