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Etapa 23: de Molinaseca a Villafranca del Bierzo
El Camino abandona Molinaseca e inicia el recorrido de esta nueva jornada atravesando en primer lugar la pequeña población de Campo, donde se halla la ermita del Santo Cristo, para posteriormente entrar en la conocida ciudad leonesa de Ponferrada. A esta ciudad, con antecedentes prehistóricos y romanos, se entraba en la Edad Media por dos accesos: por el puente romano del río Boeza, que se hundió en el siglo XVIII; o bajando por el camino de los Gallegos y cruzando después el río por el puente medieval del Mascarón.

A finales del siglo XI el obispo de Astorga, Osmundo, mandó construir un nuevo puente "la Pons ferrata", un paso con barandilla de hierro que dio nombre a la ciudad. Más adelante, entre los siglos XI y XIV, se alzó el castillo de los Templarios, y a finales del siglo XV, los Reyes Católicos mandaron edificar el Hospital de la Reina, cerca de la fortaleza. Destacan también en esta monumental villa la Basílica de Nuestra Señora de la Encina, S. XVI -erigida para conmemorar la aparición de esta virgen en un encinar-, y la iglesia barroca de San Andrés, S. XVII, con un maravilloso retablo del siglo XIII, "El Cristo de las Maravillas".

Una vez recorrida esta ciudad, el caminante continúa su recorrido hasta Columbrianos, donde se conserva su calzada romana; para cruzar después Fuentesnuevas, con su ermita del Campo; y entrar posteriormente en Camponayara, un pueblo importante en el camino. Tuvo dos hospitales durante la Edad Media.

La Ruta sigue después su trayecto hasta Cacabelos, donde lo primero que se ve es la ermita de San Roque; luego la iglesia de Santa María, S. XIII-XVI, con una talla de la virgen del siglo XIII. También destaca el Santuario de la Quinta Angustia, neoclásico del siglo XVIII, con Hospital de Peregrinos.

La etapa de hoy finaliza en Villafranca del Bierzo, ciudad fundada en el siglo XI y donde tuvo una notable presencia la Orden de Cluny. El peregrino puede disfrutar aquí de la Colegiata de Santa María, S. XIII-XVI; de las iglesias de Santiago, S. XII, y San Nicolás; y de la Calle del Agua, repleta de palacios y casonas con blasones. También hay que visitar el Castillo-palacio de los Marqueses.