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Etapa 22: de Rabanal del Camino a Molinaseca
Tras abandonar Rabanal, el Camino de Santiago continúa su recorrido por tierras leonesas. El primer pueblo que cruza en esta etapa es Foncebadón, enclave de gran importancia durante la Edad Media, pero hoy abandonado. Aquí se celebró un concilio en el siglo X, y un siglo después el ermitaño Guacelmo fundó una hospedería para peregrinos. A pocos Kms. del municipio, en una cumbre que los romanos dedicaron a Mercurio, se alza la Cruz de Ferro, un gran montículo de piedras con una cruz de hierro clavada en un palo en lo alto. Es tradición depositar aquí una piedra traída del lugar de origen del caminante.


El recorrido avanza y llega a Manjarín, otro pueblo abandonado y que tuvo también un Hospital. La Ruta cruza después El Acebo, en cuya entrada se halla la Fuente de la Trucha. Sorprenden sus casas, con escalera exterior y tejado de pizarra. Mientras que en su iglesia parroquial se atesora una talla románica de Santiago peregrino. Cerca de este municipio se halla Compludo, donde San Fructuoso fundó en el siglo VII su primer monasterio.

Se conserva su herrería medieval que funciona con agua. El trayecto continúa y lleva al caminante a Riego de Ambrós, donde se pueden visitar las ermitas de San Fabián y San Sebastián y su iglesia de la Asunción. Finalmente, el caminante llega al final de la etapa de hoy que se sitúa en Molinaseca. Al entrar en esta hermosa villa -cruzando por un puente románico- lo primero que se ve son las ruinas del Santuario de las Angustias. Y una vez en el pueblo no se puede dejar de admirar sus casas blasonadas y con torres, entre las que se cuenta la que habitó la reina Doña Urraca. También destacan la casa de los Balboa, el Hospital y el crucero con capilla del Santo Cristo que hay al final de pueblo.