Destaca en el Parque las clásicas huellas de la erosión
glaciar y las muestras del relieve kárstico. En el
cañón de San Emiliano abundan los bosques de
hayas, robles y rebollos. Uno de sus enclaves arbóreos
más importantes es el relicto sabinar de Mirantes de
Luna, el más occidental de España. También
crece en su suelo el abedul y numerosos endemismos.
Los bosques de este Parque leonés
cobijan a gran número de especies animales entre
ellas distintas aves rapaces, al rebeco, corzo, ciervo,
jabalí,... y los ríos la nutria.
Este paraje por su belleza e historia -conserva
interesantes núcleos rurales- es un lugar ideal para
realizar excursiones tanto a pie como en bicicleta o caballo.
En el valle de Babia, por ejemplo, además de los
Lagos de Somiedo, la Senda del Oso, la Calzada Romana, el
Embalse de Los Barrios de Luna y un buen río truchero
se puede disfrutar en el municipio de Riolago de un hermoso
conjunto arquitectónico en el que destaca el palacio
renacentista de los Quiñones, la Casa del Escribano
y un sobrio recinto amurallado. Además, numerosos
pueblos de la zona conservan casas blasonadas como testimonio
de su pasado de tierra de hidalgos rurales. También
hay vestigios de castros en numerosos lugares.
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