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Seguir la flecha amarilla
Son millones los pasos que a lo largo de más de mil años han recorrido el Camino de Santiago, la ruta santa más importante de la cristiandad y que atrajo durante la Edad Media a millones de europeos y a finales del siglo XX a gentes de todo el planeta. Después de varios siglos de abandono el Camino ha sido recuperado, y son muchos los peregrinos que desean realizarlo, unos movidos por su sentido religioso y otros llevados por el ansia de aventura.

Una de las primeras cosas que se plantea el futuro caminante cuando decide iniciar la Ruta Jacobea es cómo podrá seguirlo, cómo se guiará. Pues pensando en ellos numerosas personas (las Asociaciones de Amigos del Camino y los habitantes de las poblaciones por donde discurre el itinerario) se han dedicado durante años a señalizar la ruta.
Las señales del Camino
La correcta señalización del Camino de Santiago es algo fundamental, sobre todo porque su trazado original está sufriendo alteraciones con la construcción de carreteras, las concentraciones parcelarias y la apertura de autopistas y autovías. Para ayudar a evitar confusiones son muchas las personas que se dedican a señalizar las distintas rutas existentes, como las Asociaciones de Amigos del Camino, que llevan más de 30 años trabajando para recuperar la importancia que tuvo en la Edad Media la Ruta Jacobea.

Además de las flechas amarillas, la señal más importante del Camino, hay otras que indican el trayecto a seguir hacia Compostela, como los mojones de piedra, similares a los antiguos kilométricos y que están decorados con las simbólicas conchas sobre un fondo azul, símbolo que identifica el Itinerario Cultural Europeo. Estos mojones o hitos kilométricos marcan la distancia a Santiago.
Mil caminos, un destino
Los caminos los hacen las personas con su andar y desaparecen cuando se abandonan. Así ha ocurrido con el Camino de Santiago que ha vuelto a la vida en los años 90 cuando miles de peregrinos lo han vuelto a retomar para, siguiendo las estrellas, acercarse a Compostela y recibir la bendición del Santo Apóstol.

Durante siglos, miles de peregrinos provenientes de todas partes de Europa han recorrido distintas rutas que una vez en España se han fundido con el Camino Francés, la Ruta "oficial" y más conocida. Los trabajos de recuperación y señalización también han abarcado a estos caminos secundarios, donde se pueden encontrar la extendida flecha amarilla y los mojones de piedra.