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En las distintas salas de la galería como el comedor,
el salón del trono, la capilla o el gran vestíbulo
se encuentran piezas de gran valor artístico como
las abundantes tallas románicas procedentes de toda
la diócesis, destacando el Crucificado de Poibueno,
realizado por Gregorio Español, un escultor de ascendencia
astorgana. El retablo de San Bartolomé de finales
del XV, y una magnífica colección de orfebrería
donde se puede apreciar la evolución de este arte
desde el siglo XV, cuando las macollas eran pequeñas
construcciones arquitectónicas semejantes a las catedrales,
hasta el XVII-XVIII cuando el gusto neoclásico elimina
la figuración y da paso a los volúmenes más
limpios. Todas nos muestran su excelente calidad.
La Planta Noble, está ocupada por una amplia muestra
de orfebrería religiosa; cruces procesionales, ricamente
trabajadas, de los siglos XVI al XVIII se entremezclan con
bellísimos incensarios, ricos cálices, o custodias.
De entre las cruces destacan las de Poibueno, realizada
por Sebastián de Encalada y la de Castrotierra, cuyo
Cristo está atribuido a Miguel Angel.
En esta misma planta también se puede disfrutar de
la pintura. Destacan el retablo de Navianos, en el salón
del trono, atribuido a Berruguete, y el de autor anónimo
del XVI que relata la vida y milagros de San Román.
El resto de la Planta Noble mantiene la estructura original,
mostrando entre piezas de distinta calidad el Despacho del
Obispo, El Salón del Trono con el baldaquino diseñado
por Gaudí, y el Comedor privado.
El último piso acoge una muestra de artistas leoneses
contemporáneos, tanto pintores (Demetrio Monteserín,
Petra Hernández, Argüelles...) como escultores
(Marino Amaya, Castorina, Pombo...).
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