Un extraordinario hallazgo
La historia del Camino de Santiago se
remonta a los albores del siglo IX con el descubrimiento del
sepulcro de Santiago el Mayor, evangelizador de España. El
hallazgo de este santo mausoleo está rodeado de una rica imaginería
popular que en vez de distorsionar ha preservado y llenado
de colorido la narración histórica.
Una de estas leyendas populares sitúa el extraordinario suceso
en la primitiva diócesis de Iria Flavia, cuando el ermitaño
Pelayo tuvo una "revelación divina": en la espesura del bosque
ve unas "luminarias" y "oye canciones de ángeles". Los feligreses
de la antigua iglesia de San Félix de Solobio, al pie del
bosque, participan de esas visiones.
El obispo iriense Teodomiro acude al bosque y halla el mausoleo
sepulcral, identificándolo como el túmulo funerario del Apóstol
Santiago. Este hallazgo fue un hecho trascendental que deslumbró
y conmovió profundamente a los pueblos del Occidente Medieval.
Ante sus ojos se mostraron las pruebas evidentes transmitidos
por documentos irienses que identificaban la tumba. |