Entre las tierras de la Rioja Alta el río discurre
bajo unos bosques denominados sotos por crecer al margen de
los ríos. Un variado plantel de especies arborícolas
caracteriza estos bosques, siendo la aliseda la formación
más común, que está asentada en zonas
de altísima humedad; a diferencia de álamos
y chopos, situados más lejos del cauce y del olmo,
resistente a los suelos de menor nivel freático. Fresnos
y sauces figuran también entre las especies típicas
de este ecosistema fluvial.
El clima se mueve entre veranos calurosos, sin temperaturas
tórridas, e inviernos bastante fríos; las
heladas son habituales entre los meses de noviembre y abril.
La media anual ronda los 13ºC con medias superiores
a los 4ºC en el mes de enero y de 20 a 22ºC en
julio.
En cuanto a la vegetación que preside el Soto, pueden
observarse olmos, fresnos, chopos, sauces y alisos de avanzada
edad, y a sus pies un curioso sotobosque de sauco y espino.
Los matorrales de la orilla del río crean una verdadera
selva a escala, lugar de acomodo para insectos, anfibios
y reptiles varios (libélulas, culebras de agua, ranas),
así como especies de aves (carriceros, zampullín
chico). En los estratos superiores del Soto figuran el martín
pescador, el milano negro, el pito real y la paloma zurita.
Las aguas fluviales, no tan ricas en cuanto al número
de especies que habitan, hospedan al gobio, la boga, el
cacho y el barbo.
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