La Sierra conserva intacta su naturaleza primitiva y sus costumbres
ancestrales, de gran interés etnográfico. Mantiene,
además, su arquitectura popular tradicional, encabezada
por la 'palloza', edificación prehistórica de
planta ovalada, construida en piedra, madera y paja de centeno,
y que de sirve de vivienda, cuadra o pajar.
Este maravilloso entorno ofrece una inusitada variedad
de paisajes: adentrándose en bosques, remontando
cumbres o recorriendo el curso de los ríos hasta
sus fuentes. Muestra también un conjunto de 'fragas'
(bosques mixtos de especies atlánticas).
Conserva su vegetación autóctona, con una
gran variedad de flora. Y en función de la altura,
se desarrollan diferentes especies. En los valles crecen
fresnos, chopos, carvallos y olmos. En las cumbres sobresalen
los acebos, arces, serbales y avellanos. En las cimas de
la sierra y en las partes más soleadas abundan los
melojos y también abedules, serbales o brezos.
Os Ancares guarda además una fauna de especial interés,
algunas de sus especies están en peligro de extinción
como: el urogallo, el oso y la marta.
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