SANTO
DOMINGO DE LA CALZADA, DONDE CANTÓ LA GALLINA DESPUÉS DE
ASADA
Frente al sepulcro, el célebre gallinero que muestra en
un balcón un gallo y una gallina vivos, recuerdo del
famoso milagro que Aymeric Picaud sitúa en Toulouse y que
sucede a principios del siglo XV, y el historiador
Huidobro lo narra así: “Un matrimonio alemán de Santu,
cerca de Wesel y Res, en el arzobispado de Colonia, decidió,
en virtud de una promesa, venir en peregrinación a
Compostela, acompañado de un hijo suyo, bello mancebo de
pocos años. Por ser etapa del Camino,
y ante la fama de los milagros del glorioso sepulcro, se
detuvieron y visitaron la iglesia, orando muy devotamente
ante él. Cansados del viaje, hallaron una posada, donde
estuvieron dos días: la hija del patrón, ciegamente
enamorada del joven peregrino, le descubrió sus amores,
que rechazó. Ella cambió el amor en venganza, y tomando
una taza de plata la introdujo en al valija del peregrino
secretamente, mientras éste dormía”.
Ya
en ruta, la justicia encuentra la copa y el joven es
condenado a la horca. Los padres llegan hasta Compostela y
rezan por su hijo ante Santiago. A su vuelta, lo
encuentran aún colgado pero vivo por la intercesión del
apóstol. Cuando van a contar el milagro al juez, éste a
punto de comer dos aves (se supone que gallo y gallina)
dice: “Tu hijo está vivo lo mismo que estas aves que
aquí ves en el plato”, momento en que los pájaros
“saltaron del plato y cantaron”.
De
donde el dicho popular: “Santo Domingo de la Calzada,
cantó la gallina después de asada”.
Extractos
del libro “Curiosidades del Camino de Santiago”.
Autor.- Juan Ramón Corpas Mauleon. Editorial Edilesa
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