VILLAMAYOR
DE MONJARDÍN
Cuando Carlomagno, en su avance hacia el sur a través del
Camino de Santiago, llegó a las proximidades del monte
Garzini (Monjardín), supo que un caudillo navarro –
Furro o Furré – quería plantearle batalla.
Antes
de entrar en combate, Carlomagno pidió a Dios una señal
que anunciara cuáles de sus soldados serían muertos en
la refriega y, a su petición, el cielo respondió
pintando en rojo una cruz sobre las armas de ciento
cincuenta de los guerreros francos.
Compasivo
como era el francés, los apartó de la liza dejándolos
ocultos en el pabellón real. Vencidos y muertos,
naturalmente, Furro y sus tres mil navarros, la hueste
carolingia retornó al campamento, encontrando los cadáveres
de los ciento cincuenta emplazados.
Extractos
del libro “Curiosidades del Camino de Santiago”.
Autor.- Juan Ramón Corpas Mauleon. Editorial Edilesa
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