CARLOMAGNO. RONCESVALLES. ROLDÁN
El 15 de agosto del año 778, la retaguardia del ejército
carolingio - de regreso de una expedición a Zaragoza y
tras haber desmantelado las murallas de Pamplona - es
atacada y derrotada por los vascones en los desfiladeros de
Roncesvalles. Este suceso (la primera derrota del gran
Carlomagno) conmueve a la nación franca. Alterada después,
mitificada y transformada en epopeya épica por la Chançon
de Roland, aquella derrota se ha convertido en la leyenda más
popular de Occidente. Hela aquí resumida: Carlomagno, que
aguarda la sumisión de Zaragoza, recibe emisarios del rey
de la ciudad, Marsil, con ofertas de paz y, en repuesta, envía
a Ganelón, padrastro de Roldán. Éste se alía con Marsil
y planea una traición contra Carlomagno para vengarse de su
hijastro Roldán, a quien odia.
Al
retorno de Canelón, se decide que la hueste cristiana
regrese a Francia. Carlomagno entrega a Roldán el
estandarte que lo acredita como jefe de la retaguardia.
Cuando ésta cruza Roncesvalles, los moros atacan por
sorpresa y el arzobispo Turpín bendice a su ejército:
"Si morís, seréis santos mártires y tendréis asiento
en el más alto paraíso".
La
batalla es desfavorable a las tropas francas: finalmente, sólo
resisten el arzobispo Turpín, el valeroso Roldán y el
prudente Oliveros (o, en otras versiones, Gualter del Hum).
Entonces Roldán se decide a tañer su olifante pidiendo
ayuda. Demasiado tarde, Carlomagno, que está lejos,
comprende el mensaje de aquella llamada. El traidor Ganelón
le tranquiliza y trata de disuadirle de volver. Los moros
matan a Oliveros y a Turpín. Roldán, sintiendo próxima su
muerte, intenta quebrar su espada Durandart (que tiene,
entre otras reliquias, un diente de San Pedro incrustado en
la empuñadura) contra una roca, pero es la roca la que se
hiende. Cuando al fin muere, con el rostro vuelto hacia España,
Dios lleva su alma al cielo. Carlomagno vuelve y persigue el
ejército enemigo hasta aniquilarlo (Dios le ayuda
deteniendo el sol para alargar la duración de la jornada).
Luego, en venganza, derrota en batalla singular al emir de
Babilonia, Baligan, ante las puertas de Zaragoza. Marsil,
herido, muere también. Zaragoza se rinde y la esposa de
Marsil, la reina Bramimonda, es llevada a Francia, donde es
bautizada con el nombre de Juliana.
Extractos
del libro "Curiosidades del Camino de Santiago".
Autor.- Juan Ramón Corpas Mauleon. Editorial Edilesa
|