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Partieron desde Bélgica veintinueve
coches antiguos - conservados en excelente estado, y cuya
velocidad media no sobrepasa los 60 kilómetros por
hora- con destino a París, donde tomaron el tren
hasta Biarritz, y una vez desembarcados con sumo cuidado,
iniciaron el camino con dirección a Pamplona y Logroño.
Durante su trayecto por La Rioja encontraron algún
pequeño problema como la falta de señalización
por parte de la organización en algún cruce,
lo que llevó a más de un piloto a dirigirse
hacia el Monasterio de Valvanera.
En el Monasterio de Yuso tenían concertado el alojamiento
y la visita al conjunto monástico de San Millán.
Mientras los pilotos y sus acompañantes realizaban
la visita, los turistas y los habitantes de la localidad
pudieron disfrutar y hacerse fotografías junto a
los coches de nombres tan míticos como "Porsche"
o "Ferrari", aunque los más solicitados
fueron los decanos del rally, un "Delage" francés
de 1927 y un "Bugatti" italiano de 1938.
Su recorrido por tierras riojanas finalizó con la
visita a una bodega donde apreciaron el vino, aunque con
moderación ya que el límite de alcohol no
varía con la antigüedad del vehículo.
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