El calzado es fundamental, tiene que ser de buena calidad.
Hay que utilizar bota que abrace el tobillo, pues los caminos
son irregulares, pudiendo producirse esguinces que podrían
incluso obligar a suspender la marcha. Aparte de ser alta,
la bota debe ser impermeable y transpirable, evitando así
los problemas derivados de la sudoración del pie, como las
ampollas y micosis.
También son importantes los calcetines, han de ser de lana
o similar, es necesario llevar varios pares pues hay que cambiarse
a menudo. Tan importante como la indumentaria es la alimentación.
En la víspera de la marcha no se debe realizar una ingesta
copiosa de difícil digestión. Es conveniente tomar más azúcar
de lo habitual, puede hacerse tomando dulces o miel.
Las grasas (mantequillas, tocino, etc.) deben ingerirse en
cantidades repetidas y pequeñas. No es necesario comer proteínas
(huevos, carnes, pescados y leche) durante el trayecto, aunque
sí deben tomarse en los momentos de descanso, entrenamiento
y preparación. Las vitaminas son necesarias, las aportan las
frutas frescas como naranjas, limones..., y también los frutos
secos como la nuez y pasas. Hacer la comida más fuerte al
final de cada etapa. Si se toma agua en el camino, asegurarse
de que es potable. La sensación de sed se calma mejor, no
con el aporte de líquidos muy fríos, sino con sopas o caldos
templados. |