Situados en Los Arcos, en el histórico
Camino de Santiago, esta bodega posee una personal
visión del sector del vino ya que según nos cuentan "el
respeto a la tradición y a los principios morales son
los cimientos de nuestro futuro. Para nuestra familia
nacer en esta tierra donde el vino es mucho más que una
tradición no es solamente nacer, es ser portadores de
una cultura transmitida y mejorada durante más de 2.000
años, persona a persona, generación a generación".
Bodegas Fernández de Arcaya representa el espíritu
innovador de una antigua familia plasmado en el sueño de
crear unos vinos modernos a partir de unas cepas decanas
en las variedades merlot o cabernet sauvignon.
Las viñas de la bodega ocupan unas cien hectáreas
cultivadas en suelos calcáreo-arcillosos, en laderas de
450 m de altitud en la falsa de la Sierra de Codés,
sobre el valle del río Ebro, privilegio que se aprovecha
con sabiduría, siguiendo el principio de enología "la
calidad del futuro vino nace en la viña" y es por ello
que sus vinos parten de viñedo propio. Esto permite que
en todo momento sepan cómo han sido tratadas las uvas y
la calidad que ofrecen. Tienen muy en cuenta el
rendimiento de cada cepa - que procuran que sea limitado
para aumentar la calidad -, la sanidad y ecología de las
viñas.
Bodegas Fernández de Arcaya realiza una viticultura
integral, tratando la tierra como lo hacían sus abuelos
pero con los medios actuales. La mecanización les ayuda
a entender más y mejor sus viñas, que se vinificarán por
separado para dar lugar a "un vino único y específico de
cada parcela". Según explican ellos mismos "somos una
bodega totalmente familiar y garantizamos un futuro
donde el objetivo principal es mantener la grandiosidad
de los vinos sin hacer concesión a las modas pasajeras,
estableciendo lazos comerciales y de permanente amistad
con nustros clientes con el objetivo de mejorar día a
día". |