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Enmarcado en un emplazamiento de un interés
considerable: contiguo se halla el palacio renacentista del
Marqués de Monesterio (sic), - que pronto será restaurado
-; detrás, originalmente extramuros,
la antigua judería y, al lado, el Palacio de los
Chapiteles, o de los Marqueses de Someruelos, que fue Casa
Consistorial hasta el último cuarto del siglo pasado.
Esta bellísima iglesia, declarada monumento nacional, es una
extraordinaria muestra del arte medieval en La Rioja. El
interior presenta planta basilical y consta de tres ábsides,
crucero alineado, tres naves en dos tramos, coro alto y
capilla sepulcral. Los tres ábsides forman la cabecera del
templo. La parte más antigua es el ábside central
semicircular, una cabecera románica en bóveda de horno del
siglo XII, con cubierta de cañón (cuyo último arco, ya
ligeramente apuntado nos delata los estilos protogótico y gótico
del resto de la construcción). Románicos son también los
ábsides laterales, de forma cuadrangular y menor altura que
el central, con cañón apuntado. En el presbiterio aparece
una bellísima saetera románica de doble arquivolta. La
elegante sobriedad de la ornamentación interior le
confieren un ambiente intimista que procura el recogimiento
espiritual.
En el exterior, la portada es sencillamente espectacular, la obra más
importante de este tipo de estilo gótico de La Rioja. Este
brillante conjunto monumental del siglo XIII, de cierta
influencia francesa debida a la presencia de la ruta
jacobea, refleja uno de los momentos más sobresalientes del
gótico. La riqueza de la nutrida y profunda iconografía de
la portada, dedicada principalmente a San Bartolomé y la
historia con él vinculada en la “Leyenda Áurea”, es verdaderamente deslumbrante. El estado de conservación ha
sufrido considerablemente, particularmente en las imágenes
más externas, los agentes erosivos y las inclemencias meteorológicas.
La torre, singular torreón elevado sobre la cabecera de la iglesia, es de
base cuadrangualar y está formada por cuatro cuerpos que
presentan dos fábricas distintas. Los sillares de parte del
segundo cuerpo y del primero corresponden a la torre románica
original de los siglos
XI y XII y concuerdan con un lienzo de la muralla
medieval logroñesa. El estilo mudéjar, reflejado en los
ladrillos y azulejos de los cuerpos superiores, tiene como
origen un hecho de gran relevancia en la historia de la
ciudad. En 1521 se produjo el “Sitio de Logroño”, un
asedio a la ciudad en la época del emperador Carlos I de
España – V de Alemania, por parte de las tropas francesas
de Francisco I que duró semanas. La torre, que formaba
parte de la muralla, fue cañoneada por el ejercito francés
derribando gran parte de su alzado. Fue reconstruida en este
mismo siglo XVI en estilo mudéjar.
Como nota llamativa hay
que añadir que en todas las
mañanas de domingo tiene lugar una celebración de
rito ortodoxo.
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