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Iglesia de San Bartolomé
Los orígenes de este templo, el más antiguo de ciudad, todavía siguen planteando muchos interrogantes. La presencia de los artesanos curtidores en las calles próximas durante el medievo es, con toda seguridad, la causa de su advocación, en honor de San Bartolomé, patrón del gremio. Tradicionalmente se le otorgó frecuentemente un papel defensivo, dado que formaba parte de la muralla y su cercana situación a las puertas de la Herventia y del Puente. 

  
Enmarcado en un emplazamiento de un interés considerable: contiguo se halla el palacio renacentista del Marqués de Monesterio (sic), - que pronto será restaurado -; detrás, originalmente extramuros,  la antigua judería y, al lado, el Palacio de los Chapiteles, o de los Marqueses de Someruelos, que fue Casa Consistorial hasta el último cuarto del siglo pasado.

Esta bellísima iglesia, declarada monumento nacional, es una extraordinaria muestra del arte medieval en La Rioja. El interior presenta planta basilical y consta de tres ábsides, crucero alineado, tres naves en dos tramos, coro alto y capilla sepulcral. Los tres ábsides forman la cabecera del templo. La parte más antigua es el ábside central semicircular, una cabecera románica en bóveda de horno del siglo XII, con cubierta de cañón (cuyo último arco, ya ligeramente apuntado nos delata los estilos protogótico y gótico del resto de la construcción). Románicos son también los ábsides laterales, de forma cuadrangular y menor altura que el central, con cañón apuntado. En el presbiterio aparece una bellísima saetera románica de doble arquivolta. La elegante sobriedad de la ornamentación interior le confieren un ambiente intimista que procura el recogimiento espiritual.

En el exterior, la portada es sencillamente espectacular, la obra más importante de este tipo de estilo gótico de La Rioja. Este brillante conjunto monumental del siglo XIII, de cierta influencia francesa debida a la presencia de la ruta jacobea, refleja uno de los momentos más sobresalientes del gótico. La riqueza de la nutrida y profunda iconografía de la portada, dedicada principalmente a San Bartolomé y la historia con él vinculada en la “Leyenda Áurea”,  es verdaderamente deslumbrante. El estado de conservación ha sufrido considerablemente, particularmente en las imágenes más externas, los agentes erosivos y las inclemencias meteorológicas.

La torre, singular torreón elevado sobre la cabecera de la iglesia, es de base cuadrangualar y está formada por cuatro cuerpos que presentan dos fábricas distintas. Los sillares de parte del segundo cuerpo y del primero corresponden a la torre románica original de los siglos  XI y XII y concuerdan con un lienzo de la muralla medieval logroñesa. El estilo mudéjar, reflejado en los ladrillos y azulejos de los cuerpos superiores, tiene como origen un hecho de gran relevancia en la historia de la ciudad. En 1521 se produjo el “Sitio de Logroño”, un asedio a la ciudad en la época del emperador Carlos I de España – V de Alemania, por parte de las tropas francesas de Francisco I que duró semanas. La torre, que formaba parte de la muralla, fue cañoneada por el ejercito francés derribando gran parte de su alzado. Fue reconstruida en este mismo siglo XVI en estilo mudéjar.

Como nota llamativa hay que añadir que en todas las  mañanas de domingo tiene lugar una celebración de rito ortodoxo.