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Iglesia de Santa María de Palacio de Logroño
La Iglesia de Santa María de Palacio Logroño se levantó en el siglo XII y XIII, se reconstruyó el crucero y la cabecera y se amplió entre  el siglo XV y el XVI. Es famosa por su peculiar torre del siglo XIII, - un cimborrio piramidal de estilo gótico en forma de corona imperial -, que los logroñeses llaman la Aguja. Es difícil definir el estilo al que corresponde este monumento dado el gran número de intervenciones que ha sufrido a lo largo de su historia.


Está ubicado entre dos arterias principales del casco antiguo de la ciudad, la Ruavieja y la calle Mayor. Su origen está vinculado a una capilla aneja al templo, - dedicada a Nuestra Señora de la Antigua -, fundada como oratorio o iglesia por el rey castellano Alfonso VII "El Emperador", que junto a su casa palaciega imperial, donó a la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén.
La Colegial iglesia de Santa María es un edificio de sillería, presenta una planta basilical de tres naves con tres tramos cada una, crucero y triple cabecera con tres capillas comunicadas entre sí con el ábside central rectangular y las colaterales ochavadas de cinco paños y, además, coro, claustro, capilla aneja de la Virgen de la Antigua, sala capitular y sacristía.

La parte más primitiva coincide con los tres últimos tramos de la iglesia, construidos en estilo gótico a finales del siglo XII y siglo XIII. Entre los siglos XV y XVI se reconstruyeron el crucero y la cabecera con pilastras fasciculadas y arcos apuntados que sostienen bóvedas de crucería y de terceletes. Finalmente, durante el siglo XVIII se emprendió una reforma que tuvo por objeto reforzar elementos estructurados interiores para que el edificio pudiera soportar suficientemente el empuje de la aguja piramidal del exterior, realizada en estilo barroco incluyó la cúpula interior, los pilares angulares y arcos de refuerzo y las cuatro capillas situadas en los flancos del crucero.

La aguja, el elemento más conocido y famoso de la iglesia, fue construida en el siglo XIII. Está formada por una linterna octogonal sobre trompas que sirven de soporte a una estilizada flecha de ocho caras en forma de pirámide octogonal y dividida en varias zonas por una serie de frisos, impostas,... La parte inferior presenta en sus ocho caras unos cuerpos salientes a modo de buhardillas y en los que se abren ventantas de forma apuntada. Destacan las aristas exteriores con decoración formada por crestas de crochetes y pináculos.

Del bello interior podemos destacar entre su variada y rica ornamentación: el retablo, una de las obras más importantes del manierismo hispano, obra de Arnao de Bruselas y varias tallas magníficas, como la románica de Nuestra Señora de la Antigua, la gótica de la Virgen del Ebro o una bella Inmaculada flamenca. Merece hacerse una referencia a los tradicionales “lunes de San Nicolás”.

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