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En 1076 pasó a pertenecer a la órbita de Cluny,
siendo pieza clave de la reforma cluniacense. La desamortización
de 1835 hizo desaparecer a los monjes benedictinos que regían
el templo. Desde entonces ha sido seminario, centro docente
y actualmente hotel. Fue declarado Monumento Nacional Histórico
Artístico el tres de junio de 1931.
El monasterio sufrió una reforma
en el siglo XVI, de cuya época data el actual claustro
gótico-renacentista, aunque el recinto conserva aún
los edificios correspondientes al antiguo monasterio.
La portada principal, con arco carpanel
y archivoltas, es de gótico muy tardío y está
decorada con cordones franciscanos. El interior del cenobio
está cubierto con armadura de madera y la capilla
mayor de la iglesia, con bóveda de crucería
gótica, aunque todo ello fue remodelado en el siglo
XVII con yeserias de estilo manierista. El templo actual
es barroco y en su interior se conservan los sepulcros de
los tristemente famosos Infantes de Carrión, protagonistas
de la leyenda negra del Cantar de Mío Cid.
Destaca en el monasterio una portada románica
que fue descubierta en 1993 en el muro oeste de la iglesia
primitiva. Se encuentra en un envidiable estado de conservación.
Consta de dos arcos de medio punto superpuestos, y se encuentra
flanqueada por columnas de mármol romanas del siglo
II, rematadas por cuatro capiteles con escenas y mensajes
religiosos tallados en tres de sus caras sobre fustes lisos
o estriados de mármol italiano de varios colores
-es uno de los pocos ejemplos de uso de este material- y
basas románicas. Sobre la puerta, además,
se puede leer la inscripción consagratoria del primitivo
templo.
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