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La ciudad de Santo Domingo de la Calzada
debe mucho a este hospital, nació y creció
a partir de él, propició que se convirtiera
en paso obligado e importante de la Ruta Jacobea, y que
llegara a ser un importante núcleo artístico,
religioso y económico en la Baja Edad Media.
El Hospital, ahora Parador Nacional, ha
sufrido a lo largo de su historia numerosas remodelaciones
que han modificado de manera importante su distribución
interior, aunque sigue manteniendo su carácter medieval.
Así se puede observar en su fachada, con el cuerpo
bajo de sillería, en cuyo centro de abre una portada
de arco apuntado sobre la que hay una hornacina coronada
por frontón y aletones laterales que sirve para acoger
una imagen de madera del siglo XVIII que representa a Santo
Domingo de la Calzada.
La planta superior de ladrillo es moderna,
aunque su integración en el conjunto resulta muy
coherente. El interior del edificio está completamente
reformado, pero aún se conservan elementos originales
como los arcos, apuntados unos y rebajados otros, que arrancan
de pilares octogonales exentos y adosados. También
se mantienen las tres naves de altura similar gracias a
los arcos y pilares y un patio con pozo del siglo XV. En
el siglo XVI el Hospital sufrió su primera gran remodelación,
y en el XVIII se le amplió con un nuevo piso.
En 1966, este medieval e histórico
hospital pasó a ser un prestigioso y lujoso Parador
Nacional. Siendo ampliado en la década de los 90'
del reciente siglo pasado con la compra de varias casas
próximas.
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