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En el año 842, fue reconstruido por Sancho
Garcés y consagrado. Más tarde, Sancho el
Mayor de Navarra, el Rey de Navarra, introdujo en el monasterio
la regla benedictina de Cluny, promoviendo nuevas reformas
en el monasterio que motivaron otra consagración
en 1049. Poco después se convirtió en el
panteón del reino de Aragón.
El monasterio desempeñó un papel muy importante
en la introducción de la reforma cluniacense. Fue
el primer foco de restauración en España
de manos de Cluny. Sus sugerencias eclesiásticas
y políticas tuvieron una influencia muy grande
en la sociedad a través del monasterio.
El monasterio consta de dos niveles. El
primero se sitúa justo debajo de una roca gigante
que casi traga todo el monasterio. En su terraza hay un
claustro descubierto, sin tejado, pero la peña
sobresale hasta encima de las columnas, las cubre como
si fuera un tejado firme. Esto crea un ambiente de misterio
y fortaleza que explica la tenacidad de los monjes de
entonces.
En los capiteles de las columnas del claustro, se pueden
ver esculturas hechas por un maestro anónimo. Narran
historias bíblicas y representan la vida de los
personajes del Nuevo Testamento. Destaca una figura de
la Inmaculada Concepción, con una enorme fuerza
en los ojos. También aparecen esculpidas complejas
figuras vegetales con formas bulbosas, tallos rizados
acompañados de hojas... Sus composiciones rellenan
siempre el espacio disponible y se adaptan a la forma
de los capiteles en la manera sutil.
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