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La Casa Consistorial ocupa el corazón del Casco Antiguo de la ciudad. Su emplazamiento no es casual. El rey Carlos III el Noble promulgaba en 1423 el Privilegio de la Unión y ordenaba el levantamiento de este edificio en la confluencia de los tres burgos existentes hasta entonces: NavarrerÃa, San Saturnino y San Nicolás, poniendo asà fin a siglos de rencillas y enfrentamientos entre los vecinos de estas demarcaciones.
El edificio en su conjunto ha sido objeto de algunas remodelaciones, la última a mediados del siglo XVIII, que no han afectado a su bellÃsima y colorista fachada, en la que se combinan los estilos barroco y neoclásico. El edificio consistorial se levantó en lo que era un foso, tierra de nadie y de todos, confluencia hasta entonces de los tres sistemas defensivos de la ciudad. Se derribó en dos ocasiones, la última en 1951, pero su emblemática fachada, ideada por el clérigo José Zay y Lorda, que se orienta a la Plaza Consistorial, lugar que forma parte del recorrido del encierro, permaneció intacta.
La parte alta, de estilo purista, consiste en un frontón presidido por una figuración de la Fama con clarÃn, pregonera de fastos y glorias, y rodeada por las armas heráldicas de Pamplona y Navarra. En su centro, el popular reloj, del siglo XVIII, en el que se detienen todas las miradas en los minutos previos al lanzamiento del "chupinazo", cohete anunciador de las fiestas de San FermÃn. En los extremos, destacan dos grandes representaciones de Hércules, todo ello obra de Juan Lorenzo Catalán.
La fachada del edificio, de tres pisos, se distribuye por pares de columnas de estilos dórico, jónico y corintio, que dividen las balconadas, adornadas en sus barandillas con leones dorados, sÃmbolo municipal de la ciudad.
Ya en la parte baja, de estilo barroco tardÃo, la entrada está jalonada por dos estatuas de piedra, La Prudencia y La Justicia, muy populares en la ciudad, realizadas en 1754 por José Jiménez. Atravesada la entrada, en el zaguán destaca un escudo de madera policromada con las armas heráldicas de los Borbones (1735). Sobre el dintel de la puerta interior se puede leer: "Patet omnibus jauna, cor valde magis" ("La puerta está abierta para todos, pero sobre todo el corazón").
Del interior del edificio destaca sin duda su planta noble, en el primer piso, donde se encuentra el Salón de Recepciones, el despacho de alcaldÃa y el Salón de Plenos. El Salón de Recepciones es la sala más suntuosa. Allà se puede ver retratos de Isabel II, Pablo Sarasate, Julián Gayarre, un lienzo de San FermÃn y, ya en la capilla anexa, reliquias de San FermÃn y San Saturnino y una cruz de plata considerada como la mejor obra de orfebrerÃa pamplonesa del XVI.
En el Salón de Plenos, donde se celebran sesiones cada quince dÃas, merece especial mención una vidriera que conmemora el Privilegio de la Unión. El despacho de alcaldÃa guarda las siete llaves del antiguo recinto amurallado, una bandera oficial bordada y las tres mazas de plata de la ciudad, que salen en los cortejos procesionales.
La Casa Consistorial y su entorno, punto neurálgico del Casco Antiguo de la ciudad es, por todo lo expuesto y otras razones que descubrirá el visitante, lugar para conocer sin prisas. Desde la Casa Consistorial, la fotografÃa de recuerdo es una práctica habitual a cualquier hora del dÃa. Las visitas son guiadas y en grupo y se pueden realizar previa cita. |